Xelón
Rompiendo el cascarón

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Viento Norte
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« : 12 Enero , 2010, 09:51:31 » |
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Os dejo un reportaje muy chulo que sale en la prensa de León. Por mucho que la tele diga que el sitio más frío ha sido Cervera de Pisuerga con -18, La zona de Villamanín y Arbás le gana con creces. Si algo hay que destacar de este invierno personalmete creo que son las temperaturas mínimas absolutas alcanzadas.
“¡Que esto no son nevadas!”
Los vecinos de los pueblos de la alta montaña no comparten la teoría de la ‘nevada del siglo’
Villamanín está siendo el nombre propio de esta nevada. Ya ha marcado la mínima nacional en varias ocasiones, con temperaturas que oscilan entre los 24 y los 27º bajo cero. Ayer era una mañana muy triste en esta localidad, pese al sol que lucía, pues enterraban a un joven vecino, un chaval de 37 años. Buena parte de la comarca se congregó en el entierro y buena parte de las conversaciones giraban en torno a las nevadas. Pese a los 27 bajo cero la coincidencia era generalizada: “Nada que ver esta nevada con las que siempre tuvimos en la comarca”. Por allí andaban dos personajes que hablaban con evidente conocimiento de causa, Jose ‘El Maño’, que fue durante décadas conductor del coche de linea de Reyero atravesando las Hoces de Vegacervera y llegando hasta Pontedo, y Pedro González, ‘el de La Pradera’, que llevó durante muchos años el camión que recogía la leche por la comarca. Sus testimonios hablan de esa diferencia de la que hablaban entre las últimas décadas y la actualidad. - Todavía recuerdo una vez que tuvimos que dejar el camión cargado de bidones durante trece días en el ‘puente del medio’ de Las Hoces. Cayó nieve de arriba y allí no había quien entrara; recordaba Pedro González, quien explicaba que sería en el año 1980. - Quince días estuve yo sin poder pasar del primer puente. Hubo que espalar a mano un trabe de nieve, donde la caseta de León Industrial, porque allí no había máquina que pudiera romper la nieve, que había caído de la peña y estaba dura como el hormigón. La pared que se formó era como tres autobuses de alta, uno encima del otro; contaba ‘El Maño’, como si se tratara de una competición. Dado que los dos testimonios eran de la ribera del Torío pronto surgieron los comentarios sobre lo que ocurría por el Bernesga, que no se quedan atrás. “Si hablan los de Cubillas y Casares... Esos saben no lo que es quedar encerrados, lo suyo era quedar enterrados”. No hubo más que darles pie. Las historias con la nieve de estos dos pueblos; como las de Piornedo y Pedrafita, de Villaverde de la Cuerna, Cerulleda y Redilluera, La Cueta, Andarraso, Balouta y Suárbol, Cuénabres, Caín, Pío y tantos otros pueblos de la provincia son realmente espeluznantes. Historias que ilustran la realidad de la que partían: “¡Que esto no son nevadas!”. Recuerdan los vecinos de Casares y Cubillas que esa especie de leyenda urbana de que había pueblos que hacían túneles bajo la nieve para que la vida pudiera seguir “con normalidad” fue muchas veces una realidad en sus pueblos. En una de las ocasiones el túnel sirvió para que pudiera celebrarse la boda de un vecino, circunstancia que permitió que se conserven fotografías del hecho (ver la de la página anterior, correspondiente a ese día). Buena prueba de las penurias que causaba la nieve la puede dar gente como Benito Rodríguez, de Golpejar, que fue muchos años cartero de esta comarca y aún conserva en su casa los viejos esquis con los que tantas veces tuvo que entrar en los pueblos a llevar la correspondencia. “Muchas veces era el único que entraba, algo que me pasó también cuando tuve coche y con el que también me pasó de todo, sacar enfermos, llevar medicamentos... es cierto, ya no nieva como antes y, sobre todo, no había medios”. Aquellas viejas ‘palas’ Y hablando de medios surge el recuerdo de la primera máquina quitanieves que vieron en la comarca. Fue en los años 50 del pasado siglo y en el viejo bar El Maragato de Busdongo se conservan las fotografías. “Menuda máquina. Tenían que ir veinte personas en la caja del camión para ayudar a ‘la espaladora’ con sus palas, a mano, y detrás otro camión con más gente pues la máquina no podía con las nevadas que caían ni loca”, recuerda la hija de José María del Campo, que es quien ahora regenta este antiquísimo negocio de otro de los pueblos que saben lo que es nevar ‘en serio’. Mientras tanto varios jóvenes hacen fotografías de un rincón a otro. “Estas nevadas de ahora son buenas para los artistas”, sentencia ‘Perinat’.
Fuente: La Cronica de León
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